La intolerancia alimentaria es la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud. Se distingue de la alergia alimentaria en que no provoca una respuesta del sistema inmune. Este blog es seguido por personas con problemas de este tipo o con familiares que los tienen, así que para ayudar a la hora de la búsqueda de recetas concretas en esta página, os enlazamos las recetas aptas para personas con las intolerancias que más afectan a la población:

De todas formas, eso no quiere decir que no podáis hacer el resto de recetas que no vienen indicadas en esos apartados. Hay una serie de trucos y sustituciones de alimentos que os pueden servir de ayuda. Os lo indicamos a continuación.

La celiaquía

La celiaquía es la intolerancia al gluten, que es un conjunto de proteínas que se encuentra exclusivamente en la harina de los cereales de secano, como el trigo o la cebada. Por lo tanto, las personas que sufren de esta intolerancia generalmente no pueden tomar pan, hojaldres o incluso croquetas si están empanadas.

Sin embargo, aunque la celiaquía restringe muchísimas cosas que podemos hacer en la cocina, podemos optar por sustituir elementos concretos o pasos concretos por otros que eliminen el gluten de la comida que vamos a preperar. Os presento algunos “trucos” que pueden resultar útiles:

  • Antes de nada y siempre que sea posible, debemos sustituir las clásicas harinas de trigo por otras que no contengan gluten, como harinas de maíz, de garbanzo, o de almendra para postres. O incluso mezclas de varias harinas. Por ejemplo, para hacer falafel, la gente suele añadir harina de trigo, pero si estamos haciendo un preparado a base de garbanzos, ¿no es mejor utilizar directamente harina de garbanzos para la masa?
  • Se pueden sustituir los empanados por rebozados, para cualquier receta que los utilice. Simplemente, cuando vayamos a pasar algo por huevo y pan rallado, solo lo pasamos por huevo y freímos directamente.
  • Otra opción sería terminar el empanado con kikos o galletas de arroz triturados, en lugar de utilizar pan rallado.

La intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa implica una imposibilidad de metabolizar el denominado azúcar de la leche. En los casos más graves, queda restringido ingerir todo tipo de leche de mamíferos y sus derivados, como yogur, mantequilla o queso, aunque hay algunos procesos de elaboración que reducen o eliminan la lactosa de algunos de ellos.

Sin embargo, siguen estando restringidos muchos ingredientes, pero podemos sustituirlos de las siguientes formas:

  • En lugar de usar leche (de vaca), se puede utilizar leche de soja, de arroz o de avena (cuidado con esta última si también sois celíacos). Lo mismo para los yogures y la nata, que sean derivados de estos sustitutos.
  • La mantequilla se puede sustituir por margarina (con cuidado de que no tenga trazas de leche) o aceites vegetales.
  • En temas de quesos, procurar usar aquellos fermentados y curados, que casi no tienen lactosa.

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